Pertenencias
El desprendimiento de cualquier cosa que creemos que nos pertenece, causa dolor, de alguna a veces no lo aceptamos creemos tenemos el poder sobre ese objeto, tanto que ya es parte nuestra y la única manera en que se puede apartar de nosotros es cortandolo y dejar que se pudra.
Nos queda la impresión de que sin nosotros no podría vivir, que al arrancarlo será carne muerta, pero no nos damos cuenta que en realidad nosotros somos quien aprisionamos lo que nos pertenece, con los celos, con el rencor y el sentido de pertenencia.
Claramente todo sobre este mundo es vano, nada es eterno tal vez lo único que lograría ser eterno es nuestra manera de pensar, nuestras ideas que en resumidas cuentas es nuestro espíritu, solo eso es eterno en este mundo y es lo único con lo que nos quedaremos cuando muramos. Por lo tanto las cosas materiales tarde o temprano se van, por su cuenta o por que la fuerza infinita que posee la naturaleza se hastía de nuestras pertenencias materiales y nos las arrebata.
Cuando se van por su cuenta, es cuando nos queda la sensación de perdedor, tal vez de frustración y a los más fuertes de carácter les queda la resignación y la lección de que en este mundo nada les pertenece. A los que les es arrebatado por la fuerza de la naturaleza les queda la sensación de desesperación, desaliento e incredulidad, pero igual a los más fuertes se resignaran y comprenderán que en este mundo nada les pertenece.
Hoy yo se que nada me pertenece, que aunque peleare por mis metas no perderé el control cuando no logre cumplir una, aprenderé de mis perdidas me levantaré y corregiré mis errores sin nunca dañar a nadie mas, sin dañarme a mi mismo.

