La espada maldita.
El dolor le recorre como si le hubieran traspasado el pecho lentamente con una fina espada, tan lentamente que puede sentir como traspasa cada milímetro de su piel, cada fibra de sus músculos, hasta llegar al corazón dejándolo adolorido.
Lo malo es que no puede morir solo siente el intenso dolor causado por aquella penetrante espada fría, siente cuando la enrosca sin piedad dentro de su sensible corazón.
Evita que su llanto se desborde, se le rozan los ojos mientras piensa en el instante anterior, cuando creía que realmente estaba ante el salvador de su vida, cuando creyó que todo se había resuelto, y de repente se distrajo tanto que nunca imaginó que en realidad asesinaría todas sus ilusiones.
El brazo le comienza a hormiguear, auque el dolor se ha intensificado y cree que ya ha muerto, sus signos vitales siguen activos, incluso a pesar de que la espada ya salió de su cuerpo, no sangra ni una sola gota.
Su corazón sigue latiendo, late a ritmo acelerado, la presión sanguínea aumenta tanto que siente como palpitan las venas de sus sienes, tiene la esperanza de que en cualquier momento su cabeza reventará, y morirá para abandonar aquel mundo donde se puede sentir esa clase de dolor, un dolor imaginario.
Sin embargo no puede morir, por que la espada que atravesó su corazón es especial, es una espada que no mata, solamente causa un dolor indescriptible e insoportable, tan grande es ese dolor que las personas que son heridas con esa espada piensan que hubiera sido mejor haber desaparecido de este mundo.
Es la espada del desaliento, del desamor y del abandono, tiene tantos nombres, que ahora solo le llaman la espada maldita y a quien la utiliza lo llaman el asesino de ilusiones, la puede usar cualquiera, desde un niño que no quiere compartir su juguete con su hermano menor hasta el viejo que solo por su tonto orgullo muere sin reconciliarse con su hijo perdido.
Ya siente que están muriendo uno a uno sus anhelos, si no le hubiera dado aquel beso tan apasionado, tal vez sus ilusiones seguirían vivas en su corazón, sin embargo no fue así. Ahora ya es demasiado tarde, sus sueños se borran, las imágenes prefabricadas, donde se veían felices y enamorados, se desvanecen una a una de su mente, hasta quedar en una especie de muerte sentimental. El rechazo fue la espada maldita que traspasó su delicado corazón.
El rechazo es lo que confundió sus sentidos y provoco que el dolor del corazón se extendiera poco a poco, hasta abarcar cada parte de su cuerpo inmóvil a causa de la impresión. Creía que su amor seria eterno, sin embargo ni siquiera era correspondido.
Después de unos minutos pudo reaccionar, no tenia ganas de llorar, ni de gritar, ni de reír ni de soñar y mucho menos de amar.
Pero no se ha dado cuenta que este tipo de muerte tiene un antídoto mágico, el antídoto que para muchos de nosotros es el más difícil de conseguir, es un antídoto que se consigue buscándolo en el tiempo, muchos desisten y prefieren continuar con su muerte sentimental, hasta morir físicamente.
Quienes no aceptan buscar el antídoto, se encuentran cada día más tristes, por que el veneno que contenía la espada, consume sus sentimientos hasta que un día solo deja vivo el rencor y la tristeza.
Pero los que lo aceptan, quedan con cicatrices imborrables, a cambio de volver de la muerte sentimental, el antídoto es el olvido.

